Este miércoles, 16 de octubre, después de unas cuántas horas de anticipación y nervios, se confirmó algo que ya venía sonando en el mundo de la política: Carlos Romero Deschamps renunció oficialmente al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.
Romero Deschamps deja el cargo tras casi 26 años de lujos, controversias y tratos en lo oscurito… perdón: presuntos tratos en lo oscurito.
De acuerdo con fuentes de Reforma, al presentar su renuncia, a Romero Deschamps los presentes le brindaron su apoyo. “¡Resiste, Carlos!”, supuestamente le gritaron.
La salida de Romero Deschamps al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana llega después de un rato de intrigas políticas.
Se acusó que desde hace meses Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, le había solicitado que considerara su renuncia anticipada durante una junta en Palacio Nacional. También hubo toda una bronca sobre una presunta cancelación de cuentas —que AMLO desmintió— y una investigación bárbara contra Romero Deschamps por parte de la Fiscalía General República (FGR). Sin embargo, la gota que derramó el vaso de la anticipación salió del interior de Pemex.
Este miércoles, sin aviso previo ni orden del día, el sindicato convocó a una sesión extraordinaria con sus 36 secciones. Fue ahí donde se confirmó la renuncia oficialmente.
¿Un dato curioso? La salida llega cinco años antes de que terminara su periodo establecido como secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros que estaba programado durara hasta 2024.
Ya con la renuncia de Romero Deschamps oficializada solamente queda mantenernos atentos frente a las investigaciones que ya están arrancando en su contra. Sigue siendo chisme, pero algunos columnistas ya mencionan que este controvertido líder sindical podría irse a su casa sin enfrentar ningún problema. “El gobierno federal se apresta a dejar ir en paz a este líder sindical. La amenaza que pende de sus hombros es muy clara: te vas o te perseguimos penalmente”, mencionaba Mario Maldonado en El Universal.