“¿Ya se bajó Mancera?, ¿y ahora por quién voy a votar, sí ése era mi mero gallo?” Dijo nadie nunca, cuando esta mañana se dio la sorpresiva y muy voluntaria (seeeeee) renuncia de Miguel Ángel Mancera a sus fantasiosas aspiraciones presidenciales. Aunque desde ayer ya se daba por hecho (por la consolidación de la coalición PAN-PRD), el anuncio oficial se hizo esta mañanita.
Hoy es un día histórico para la democracia de México. Hoy estamos convertidos en coalición electoral, ¡sí se pudo! #PorMéxicoAlFrente pic.twitter.com/zGbidlp74d
— RicardoAnayaC (@RicardoAnayaC) 9 de diciembre de 2017
Con Cuauhtémoc Cárdenas atrasito de él (con el fierro preparado por si se le ocurría soltar la lengua de más), en su pronunciamiento Mancera no dejó de echar su última pataleta, al insinuar que el método de elección del Frente Ciudadano se dará por medio del confiable “dedazo”. “Respeto lo decidido por el PRD, porque le debo lealtad, aunque lamento profundamente que no se haya dado un método o un procedimiento para competir abierta y democráticamente”.
Mancera haciendo un Monreal… se va se va se va… no se fueeee 😂 pic.twitter.com/K3G2yEPXr6
— Ruido en la Red (@RuidoEnLaRed) 9 de diciembre de 2017
En su breve mensaje, Mancera señaló que al “renunciarlo” a su aspiración presidencial, le ofrecieron de regalo de consolación alguna de las chambitas que se abrirán para apoyar la campaña del Frente Ciudadano… pero de andar de miauuuu a seguir de jefazo del gobierno capitalino, mejor optó por esto último. Claro, él lo dijo de manera más “acá”: “Mi lugar está aquí, encabezando las tareas de reconstrucción de mi querida ciudad, sirviéndole a mi gente, hoy mi deber está aquí con los habitantes de la Ciudad de México, permanezco como primer responsable del restablecimiento de mi ciudad, a la que me debo, me quedo a cumplir”.
Bueno, no hay regalos perfectos. Qué le vamos a hacer…