¿Y ya, es caso cerrado? Desde el pasado 11 de enero cinco jóvenes fueron levantados por policías estatales de Veracruz (donde, con excepción de esto, todo pinta bien… según el gobernador). Después de muchas pesquisas y detención de un buen número de agentes presuntamente involucrados en el “levantón”, parece que se le pone punto final al asunto. Ahora, ¿la familia y la sociedad está conforme con el resultado?

La llave que podría servir para ponerle candado al caso se obtuvo tras una buena calentadita un intenso interrogatorio (o algo por el estilo) realizado a uno de los policías detenidos por la desaparición de los cinco jóvenes… el último, de hecho, así que ocho será a partir de ahora el número de la suerte de las autoridades jarochas.

De acuerdo con el subsecretario de Gobernación, Roberto Campa, el policía Rubén Pérez confesó que las víctimas fueron golpeadas, asesinadas y, finalmente calcinadas… todo esto en el lugar en el que ya se habían hallado algunos de los restos humanos: el rancho “El Limoncito”. ¿Y por qué creerle? Bueno, Campa asegura que su boca no podría mentir, ya que “esta persona está presente, insisto, de manera directa e indirecta, prácticamente en cada uno de los eventos clave en la desaparición. La información técnica se completa, se corrobora con la declaración de esta persona”.

Aunque lo que dijo el subsecretario parece muy ambiguo, éste señala que se cuenta con más información que sirvió para constatar los dichos de Pérez, sólo que “por respeto a los familiares” no se dieron a conocer a la prensa los detalles de loa hechos”. Cabe mencionar que los familiares de las víctimas fueron los primeros en enterarse de la información, esto en una reunión privada realizada en Tierra Blanca.

“Hemos comprometido que vamos a agotar las tareas que le corresponden al estado en la investigación, en la búsqueda y la atención a víctimas. Me parece que el dato más importante es qué es lo que hay que hacer para que un asunto como este no se repita”.

Sobre estos nuevos datos ofrecidos por las autoridades, el padre de uno de los desaparecidos, Bernardo Benítez, comentó que para ellos sólo se trata de “una declaración más (…) Se ve tan acorralado el hombre que al final confiesa todo y da señales de cómo sucedieron los hechos”.

Según el señor Benítez, para ellos, como para la autoridad, lo declarado por el octavo policía detenido “no es una prueba contundente”. Sólo se les hizo saber para que la “defensa de él pudiera darlo a conocer, y por eso la urgencia de venir a comentárnoslo”.

A final de cuentas, parece que no es caso cerrado…

*Vía Aristegui Noticias, Reforma

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