“La muerte chiquita”, como le llaman muchos, es uno de los placeres más grandes que nos ha regalado la vida, pero no el único. Si por alguna razón andas escaso de orgasmos, y ya te cansaste de hacerte justicia por tu propia mano, checa que otras actividades de la vida son igual de satisfactorias.
Hay cierta obsesión por los orgasmos. Sí, se siente rico y muchos hasta ponen los ojos en blanco y les tiembla la patita a la hora del calambre, pero lo cierto es que a veces cometemos el error de darle a esta descarga de placer el peso completo no sólo de nuestra sexualidad, sino de nuestra vida.
De acuerdo a Yvonne K. Fullbright, sexóloga y columnista de The Huffington Post, “El orgasmo es sólo uno de los muchos placeres de la vida”, y coincide con lo que mencionamos en el párrafo anterior al afirmar que la sociedad se ha obsesionado con los orgasmos y les da demasiada importancia:
“Revistas, sitios web y libros prometen incansablemente ayudarte a tener múltiples, intensos y extensos orgasmos. Nada es más importante, con el clímax como la experiencia y sensación más codiciada del mundo. ¿Es así? ¿Debe ser así?”
Para Fullbright, vale la pena analizar si los orgasmos no se nos han convertido en una obsesión, y nos ofrece varias alternativas que dice, son igual de placenteras y satisfactorias como tener un orgasmo, además de más sencillas de alcanzar.
Vamos a echarles ojo:
Estar piel con piel con tu pareja
Y no, no nos referimos a un momento con tintes sexuales, sino sólo al hecho de simplemente estar abrazando a la persona que amas. La sexóloga dice que esta acción “es una de las pocas cosas que nos hacen olvidar que el resto del mundo existe”.
Encontrar dinero de forma inesperada
Típico, te pones una chamarra o saco que hace mucho no usabas, y en uno de sus bolsillos descubres un billete generoso, con el cual alivias momentáneamente tu día si andas necesitado de dinero.
Saciar la sed
Después de hacer ejercicio o en un día caluroso, nada nos cae tan bien como tomar un buen trago de agua pura y cristalina.
El Abrazo de un niño
En palabras de Fullbright:
“Nada se siente más perfecto o mejor que tener los brazos y las piernas de tu pequeño alrededor de tu cuerpo, y su cabeza enterrada en tu cuello. El mundo se vuelve lleno de paz y amor”.
Reír sin parar
Sobre todo en esas ocasiones en las que es tanta la risa, que no podemos parar.
Despertar y dormir nuevamente
A todos nos pasa. Nos levantamos de improviso y vemos nuestro cuarto con más luz de la habitual. Tras unos segundos de espanto, recordamos que es sábado o domingo, y claro, seguimos durmiendo.
Darnos un baño en una tina con agua caliente
Imagina un día frío… bueno, no lo imagines, más bien recuerda cómo estuvo el clima en días pasados. Ahora piensa qué tal te hubiera caído un baño con agua caliente en una tina. De lujo ¿no? “Una buena ducha o tina caliente es generalmente la manera perfecta para hacer que la sangre fluya de nuevo”, dice Fulbright.
Conseguir algún objetivo
No importa si se trata de algo simple o grande, el saber que nuestro trabajo nos hizo alcanzar algún objetivo trazado con antelación, nos da una gran satisfacción.
Meterse a una cama que tiene sábanas limpias y frescas
Después de un día cansado, esta primera sensación es muy agradable. Para Fullbright raya en lo celestial.
Haber tenido una buena sesión de ejercicio
Además de que el ejercicio y entrenamiento físico provoca la segregación de endorfinas, hormonas que provocan una sensación de bienestar, está la satisfacción que se siente después de haber vencido al sedentarismo.
Saber que eres correspondido en el amor
Ese cosquilleo en la panza y la sonrisa de estúpido que nadie te quita del rostro son síntomas de que estás enamorado. Cuando eres correspondido, el simple hecho de saberlo hace que nos sintamos bien.
¿Qué opinan, de verdad los puntos anteriores son tan placenteros como los orgasmos?
La verdad, las opciones que nos da la señora Fullbright nos parecen medio cursis, pero bueno, no dudamos que haya quien los tome en cuenta. Por si lo anterior no nos bastó, nos dejó otro consejo:
“La próxima vez que sientas la presión de tener un orgasmo, o de tener más orgasmos, o de tener un cierto tipo de orgasmo… recuerda que la vida te ofrece muchas formas de placer”.
Pus… yo sigo prefiriendo los orgasmos.