Lo que necesitas saber:
Enjambre regresó al Auditorio Nacional, solo que esta vez con un show acústico que nos puso la piel chinita.
Después de cierto tiempo, toda gran banda se ve ante la posibilidad de enfrentarse a nuevas pruebas que los reten y lleven a intentar otras cosas. Una de esas pruebas es hacer un concierto acústico, a la cual no todo el mundo le entra. Sin embargo, los que se han animado a desenchufarse, casi siempre entregan proyectos espectaculares. Y nos encanta decir que Enjambre entra en la lista de casos de éxito.
Hace un buen rato, la banda originaria de Fresnillo, Zacatecas, anunció con bombo y platillo un proyecto muy especial llamado Noches de Salón, pero ¿qué es eso? Bueno, pues la idea de la agrupación es reinterpretar en vivo y a. todo color sus rolas con sonidos “del ayer”, muy ad-hoc con su sonido y vibra que siempre apela a la nostalgia. Y debemos decirles que nos sorprendieron llevando hacia el límite su propia música.
Enjambre ya había presentado este concepto en algunas otras ciudades de México, dejando al público con un gran sabor de boca. Sin embargo, llegó el turno de mostrar su lado acústico en el Auditorio Nacional de la CDMX con dos fechas sold out y la verdad es que superaron por completo nuestras expectativas, pues no imaginábamos que un show en este formato de la agrupación sería algo impresionante.
Desde temprano, los fans de la banda empezaron a llegar al venue de Reforma, la gran mayoría vestidos muuuuuy elegantes especialmente para la. ocasión, con ofnis que nos dieron una vibra muy vintage, como si estuviéramos a punto de ver un concierto de los 50. Luego de escuchar a Arroba Nat, todo se preparó para recibir a los Navejas y Ángel Sánchez en en el escenario, hasta que, las luces se apagaron.
Enjambre nos regaló un concierto lleno de nostalgia y mucho sentimiento
Con unos trajes color vino y acompañados de más músicos, Enjambre apareció en el Auditorio Nacional para arrancar con su primera Noche de Salón en la CDMX. “Enemigo” fue la rola con la que iniciaron, con una onda de boleto que definitivamente, nos hizo entrar en calor y comprender un poco más el concepto del espectáculo que estábamos por ver.
La primera gran sorpresa de la noche fue “Cámara de faltas”, pues la banda convirtió esta canción en un temazo tropical para bailar como si no hubiera un mañana (hasta nos dieron ganas de sacar los prohibidos, pero no teníamos pareja). Antes de cantar “Visita” (la cual llevaron hacia el terreno del danzón), Luis. Humberto Navejas le dedicó unas palabras al público: “Gracias por llenar el Auditorio con su hermosura, esto es Noches de Salón”.
Enjambre se desenchufó y nos está regalando una noche de salón muy emotiva e íntima en el Auditorio Nacional ???
— SopitasFM (@sopitasfm) September 14, 2023
Y si no nos creen, chequen la versión de “Enemigo” que se echaron ??#Enjambre pic.twitter.com/cC66RIrwCC
Todo el concierto fue súper emotivo. Sin embargo, hubo momentos mucho más llegadores que otros. Como el combo de “Elemento”, “De nadie” y “Detéstame”, que gracias a los nuevos arreglos que le metieron los músicos que acompañaron a Enjambre en vivo, donde el piano y un conjunto de cuerdas tuvieron protagonismo, hicieron que casi soltáramos la lagrimita por lo increíble que se escucharon las canciones bajo este formato.
En general, si pudiéramos describir este show, sería como una montaña rusa musical, pues la banda mexicana nos da momentos tranquilos para apreciar las melodías y otros en los que se van a full con la intensidad. El ejemplo perfecto de esto fue cuando sonaron “Somos ajenos”, “Manía Cardiaca” y “El Ordinario”, que nos llevaron de la tranquilidad a la locura en cuestión de minutos.
La banda reinterpretó sus rolas con un toque muy old school
La voz de Luis Humberto Navejas es impresionante, pero necesitaba un descanso. Es por eso que Rafa Navejas tomó el protagonismo cantando “Tengo la piel cansada de la tarde”, un cover del músico argentino, Piero, donde el bajista de Enjambre nos recordó que también se puede rifar en la voz principal, así como su hermano.
Con “Tulipanes”, “Secuaz” y “Sábado perpetuo”, la banda siguió demostrando que los sonidos tan del pasado en México son lo suyo, y que si hubieran querido, podrían revivir estos géneros sin ningún problema. Sin embargo, todo en algún punto tenía que terminar, es por eso que tras escuchar “Necrópolis” (que tuvo in cierre musical épico) y “El derrumbe”, el grupo dejó un ratito el escenario, aunque ese no era el final.
Tras unos minutos de gritos y aplausos por parte del público, Enjambre regresó y se aventó una versión muy melancólica de “Vida en el espejo”, que estamos seguro que a muchos sí los hizo sacar las de cocodrilo, pues era inevitable no sentir la letra y el feeling que transmite la banda con este temazo. Y sí, como podrán imaginarlo, todo el mundo la cantó hasta quedarse sin voz.
Para terminar con este primer concierto de Noches de Salón en el Auditorio Nacional, Luis Humberto Navejas presentó a todos los músicos que los acompañaron en el show y tras darle las gracias a sus fans por siempre apoyarlos, tocaron “Divergencia” para cerrar por lo alto un concierto que simplemente nos dejó con un gran sabor de boca.
Enjambre se voló la barda con este concierto y demostraron una gran evolución
Durante casi dos horas, Enjambre nos llevó por un viaje sumamente emotivo y nostálgico, donde al ritmo de bolero, danzón, bossa nova y más sonidos “del pasado”, se atrevieron a reinventar algunas de sus mejores rolas. Y para ser honestos, esto les salió increíble, pues los de Fresnillo siempre han tenido una onda de la vieja escuela.
Pero sobre todo, nos demostraron que pueden experimentar exitosamente, llevando su música a terrenos inimaginables. Definitivamente, Noches de Salón es un gran acierto en la carrera de esta banda mexicana. Así que si tienen. chance de lanzarse al último concierto en el Auditorio Nacional, de plano no. dejen pasar la oportunidad.