Cuando se es presidente de Estados Unidos, se tienen cosas importantes en qué pensar:  edificios grandes con tu nombre,  en los errores tácticos de tus viajes a Rusia que te dejaron a su merced y si hay tiempo, en la gente y así.

Por lo mismo, Donald Trump no tiene tiempo para ponerse a diseñar un pastel para su fiesta de inauguración, ¿o sí?

Todo era normal con su pastel hasta que Duff Goldman, encargado de hacer el postre para la fiesta de inauguración de Obama, salió a mostrar PEQUEÑAS similitudes:

A la izquierda, el pastel que le hizo a Obama, el de la derecha no lo hizo él.

Wo, wo, wo. Alto, esta historia apenas comienza.

Justo cuando todos estábamos riendo, la pastelería encargada de la inauguración de Donald Trump salió a dar su versión de los hechos:

Por si no le mascan al inglés, les traducimos (sin Google Translate, mamá):

“Estamos emocionados de compartir el pastel que hicimos para una de las fiestas de Inauguración. A pesar de que lo que más nos gusta es crear diseños originales, nos pidieron replicar el trabajo de alguien más, y nos emociona ya que es una obra maestra. Duff Goldman creó originalmente este diseño para la Inauguración de Obama hace 4 años y el comité de este año nos pidió recrearlo. La mejor parte es que todas las ganancias serán donadas a @humansrightcampaign. Una de nuestras organizaciones favoritas con quienes hemos trabajado a lo largo de los años. Porque los derechos humanos básicos son algo que todos los hombres, mujeres y niños – heterosexuales, gays o lo que sean – merecen”.

Esto es turbo bonito porque no sólo la pastelería salió a darle crédito al creador original, sino que pasó a confirmar que La Oficina de Trump pidió una copia exacta y el dinero que recibieron por su trabajo fue donado a una organización que ayudará a combatir los efecto de Trump en la sociedad.

Todo mundo gana, menos Trump. Todo terminó en abrazo grupal.

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